Precio de venta: $295 pesos.

Los sonetos de Shakespeare
II. He visto el sol más de una gloriosa mañana
(18-39 y 43-59)

SUELTOS LOS CABOS DEL HEREDERO con los primeros diecisiete sonetos, el poeta pudo abordar el galeón de tres palos para seguir navegando por el océano de la poesía hasta 1609, después de haber enterrado a la reina y ver coronado a Jacobo I como rey de Inglaterra y de Escocia, quien era amigo de la familia Pembroke y, por lo tanto, permitió que el joven William Herbert regresara de su exilio, castigado por haber embarazado a una de las damas de compañía de la reina. El poeta pudo seguir escribiendo o corrigiendo sus sonetos, aprovechando esa marea creada por su mecenas y amigo, aprovechando la fuerza de sus versos, desplegando así las velas de su barco, aprovechando la crecida de su inspiración y de su trabajo, para entregarlos con gusto, a quien corresponda, mientras la plaga volvía a hacer de las suyas en Londres donde se habían vuelto a cerrar los teatros por órdenes del Maestro de las Artes.

En este segundo volumen, publicamos 39 sonetos divididos en cinco grupos que van desde el Soneto número 18, hasta el 59, haciendo un puente entre el 39 y el 43 por tratarse de la dark lady, que está contemplada para que aparezca como el quinto y último volumen de esta colección. Ahora se trata de la poesía que va desde el momento en que el poeta declara a su amigo como Lord of my love (18-26), pasando por la evocación del recuerdo de las cosas pasadas (27-32), para asegurar haber visto al sol más de una gloriosa mañana (33-39) y luego entrar con nostalgia y reconocer que entre más cierra los ojos, mejor puede ver lo que sucede (43-48) para concluir con esa serie de sonetos donde le gustaría ir en contra del Tiempo (49-59) sabiendo que es imposible y, dentro de todo esto, mantenerse en forma o para entretener a su mecenas y a sus amigos que lo acompañan por los laberintos del poder, o para desahogar su pesadumbre, como la que a veces cargamos en el alma y que sólo fustigándola con el látigo de las palabras, del canto y de la música, escapa de las apretadas paredes construidas entre los catorce versos, divididos en tres partes y que siempre culminan con una volta o final, como si fuesen breves obras de teatro con una forma de una vieja expresión amorosa que Shakespeare volvió a poner de moda.



Primera edición: 2006
El Globo Rojo, México. 218 páginas.